McLaren y Lamborghini: dos marcas, una misma conclusión sobre los coches eléctricos
En el mundo de los superdeportivos de ultra lujo, hay una realidad que se impone sobre cualquier tendencia regulatoria o presión mediática: el cliente manda. Y ese cliente, según los máximos responsables de McLaren y Lamborghini, no quiere enchufar su coche. Así de rotundo. Stephan Winkelmann, CEO de la firma italiana, lo dejó meridianamente claro en una entrevista reciente, llegando incluso a confirmar la cancelación del proyecto Lanzador, el concept eléctrico que la marca había presentado con cierta pompa en 2023. No fue un capricho: fue escuchar al mercado.
Ahora, Nick Collins, CEO de McLaren Automotive, se suma a esa misma lectura. En declaraciones al medio especializado Autocar, Collins ha confirmado que la hoja de ruta de la marca británica no contempla ningún vehículo totalmente eléctrico antes de 2030. Una posición valiente o simplemente honesta, en un sector donde muchas marcas siguen prometiendo electrificación total sin fecha real de cumplimiento.
La hoja de ruta de McLaren hasta 2030: gasolina, sonido y nuevos modelos
McLaren vive un momento de transformación profunda. Tras pasar a manos de CYVN Holdings y fusionarse con Forseven, la marca está redefiniendo su identidad y su catálogo de cara a la próxima década. Según Collins, será este verano cuando se presenten las líneas maestras de esa nueva etapa, con la posible presentación de un concept o teaser que anticipe los futuros modelos de producción.
Lo que ya se sabe es que habrá varios McLaren nuevos antes de que acabe la década, y que todos ellos compartirán un rasgo fundamental: motor de combustión, con el rugido y las sensaciones que eso implica. No es nostalgia ni cabezonería técnica. Es una decisión comercial y filosófica coherente con lo que son estas marcas y con lo que buscan quienes las compran.
El McLaren W1, primer paso de la nueva era
El primer gran hito ya está aquí, aunque todavía sin entregar: el McLaren W1, el hypercar que sucede al legendario P1 y que representa la cúspide tecnológica de la marca. Con un sistema híbrido de alto rendimiento que no renuncia al motor de combustión como protagonista, el W1 marcará el tono de lo que está por venir. Sus primeras entregas a clientes están previstas para los próximos meses.
El SUV de McLaren: la gran incógnita y la gran necesidad
Más allá del W1 y de los deportivos biplaza que forman el núcleo histórico de la marca, del 12C al 750S, pasando por el Senna o el Elva, el gran secreto a voces es el primer SUV de McLaren. Un modelo que llevaría a la firma a competir directamente con el Ferrari Purosangue, el Lamborghini Urus, el Bentley Bentayga o el Aston Martin DBX707.
La necesidad financiera es evidente. Porsche lo demostró a principios de siglo con el Cayenne: un SUV puede salvar una marca deportiva, o al menos darle el oxígeno necesario para seguir desarrollando los coches que realmente la definen. McLaren, que ha atravesado etapas de tensión económica en los últimos años, necesita esa palanca de volumen.
Aunque no ha trascendido ninguna imagen oficial, fuentes del sector apuntan a que varios concesionarios de la marca ya habrían visto maquetas o bocetos de futuros modelos. La confirmación formal llegaría precisamente en esa presentación estratégica prevista para el verano de 2025.
¿Tienen razón McLaren y Lamborghini al rechazar el eléctrico?
La pregunta es legítima. En un contexto en el que la Unión Europea avanza hacia la prohibición de los motores de combustión en 2035, apostar tan abiertamente por la gasolina parece contracorriente. Pero hay matices importantes. Los superdeportivos de más de 200.000 euros representan un volumen de ventas tan marginal en términos absolutos que su impacto medioambiental es casi anecdótico. Y, sobre todo, el comprador de un McLaren o un Lamborghini no elige su coche por criterios de eficiencia energética.
El sonido, la vibración, la respuesta del motor, el olor a gasolina quemada: son parte intrínseca de la experiencia. Un McLaren eléctrico silencioso sería, para muchos de sus clientes, una contradicción en los términos. Collins y Winkelmann no están ignorando el futuro; están siendo fieles a su producto y a su cliente. Y en ese nicho tan específico, esa fidelidad tiene todo el sentido del mundo.
Conclusión: el lujo extremo juega con otras reglas
La electrificación avanza de forma imparable en el mercado generalista, y también en muchos segmentos premium. Pero el universo de los superdeportivos de élite opera bajo una lógica diferente. McLaren y Lamborghini lo han entendido, o más bien, lo han asumido sin complejos— y sus próximas apuestas irán en esa dirección: más potencia, más emoción y, al menos hasta 2030, más gasolina. Lo que venga después ya se verá. Por ahora, el motor de combustión sigue siendo el corazón de estas marcas.








