El Porsche 911 GT3 RS impreso en 3D que ha revolucionado internet
Hay aficionados al motor y luego está Mike Lake. Este creador de contenido australiano, conocido en la comunidad petrolhead por sus proyectos tan extravagantes como ingeniosos, acaba de completar uno de los builds más espectaculares que se recuerdan en el mundo del garaje: ha transformado un Porsche Boxster de primera generación en una réplica del Porsche 911 GT3 RS utilizando exclusivamente una impresora 3D doméstica. No una máquina industrial de decenas de miles de euros, sino un equipo que le costó aproximadamente 500 dólares australianos. El resultado ha dejado sin palabras a medio internet.
La base del proyecto: un humilde Boxster 986
La elección del Porsche Boxster 986 como punto de partida no es casual. Comparte plataforma y muchos elementos estructurales con la familia 911, lo que facilita —en términos relativos, claro— la adaptación de las nuevas carrocerías impresas. Aun así, el reto era monumental: el 911 GT3 RS, especialmente en su generación 992, es uno de los coches con una aerodinámica más compleja y agresiva de cuantos se fabrican en serie. Reproducir esas formas con fidelidad, pieza a pieza, requería una planificación milimétrica y una paciencia fuera de lo común.
Mike Lake no llegó a este proyecto desde cero. Su historial incluye un Lamborghini Diablo modificado para drift al que llegó a instalar el motor rotativo de un Mazda RX-8 en el maletero, con cerca de 400 CV gracias a un turbo sobrealimentado. Una máquina que protagonizó exhibiciones memorables, como la del Adelaide Motor Festival. Ese background de proyectos radicales le ha dado la base técnica y la mentalidad necesaria para afrontar algo de esta magnitud.
Cifras que impresionan: horas, piezas y kilos de filamento
Los números detrás de este build son sencillamente brutales. El paragolpes delantero por sí solo requirió 65 piezas individuales, 380 horas de impresión y 10 kilogramos de filamento. La aleta derecha se compone de 21 piezas. Si sumamos el capó con sus características tomas de aire y la aleta izquierda, el frontal completo acumula 151 piezas y 681 horas de trabajo. Y eso es solo la parte delantera del coche.
En la zona trasera, las aletas que enmarcan las ruedas posteriores —uno de los elementos más icónicos del GT3 RS— supusieron 52 piezas y 170 horas adicionales, con el uso de fibra de vidrio para anclar correctamente los paneles a la carrocería original del Boxster. Incluso el techo, que a priori podría parecer la parte más sencilla, resultó ser uno de los mayores quebraderos de cabeza: 41 piezas y 120 horas para conseguir que encajara con precisión.
El propio Lake ha reconocido en sus vídeos que este es el proyecto de mayor escala que ha abordado con impresión 3D, subrayando que en ningún momento ha recurrido a equipos profesionales o industriales. Todo ha salido de una impresora similar a las que cualquier aficionado a la tecnología podría tener en casa.
Un alerón con DRS y hasta un alerón de Fórmula 1
Fiel a su filosofía de no hacer las cosas a medias, Mike Lake no se ha limitado a replicar la carrocería del Porsche 992 GT3 RS. También ha reproducido el icónico alerón trasero con sistema DRS —ese elemento que permite regular la carga aerodinámica y que convierte al GT3 RS en algo a caballo entre un coche de calle y un prototipo de competición—. Por si fuera poco, durante el proceso también se fabricó un alerón delantero con especificaciones de Fórmula 1 de la temporada actual, demostrando que su curiosidad técnica no tiene límites.
Un proyecto que redefine lo que se puede hacer en un garaje
Más allá del espectáculo visual, el proyecto de Mike Lake lanza un mensaje poderoso a la comunidad del motor: la impresión 3D doméstica ha alcanzado un nivel de madurez que permite abordar réplicas de carrocería con una fidelidad sorprendente, siempre que se tenga la dedicación y el conocimiento necesarios. No es un camino rápido ni sencillo —estamos hablando de más de 1.300 horas acumuladas solo en las piezas documentadas—, pero demuestra que la brecha entre soñar con un GT3 RS y tener algo parecido en el garaje puede ser, al menos en parte, una cuestión de tiempo y filamento.
Para los que seguimos el mundo del motor con pasión, proyectos como este recuerdan por qué esta afición es tan especial: porque siempre hay alguien dispuesto a llevar las cosas un paso más allá de lo que parecía posible.








